RANAS VENENOSAS DEL BOSQUE » Pequeños anfibios tóxicos

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Las ranas venenosas del bosque son criaturas que pertenecen a la clase de los anfibios, específicamente al orden de los anuros, es decir, animales que nacen y se desarrollan bajo el agua donde pasan un proceso de metamorfosis para convertirse en vertebrados sin cola, pero con extremidades adaptadas para nadar o movilizarse ágilmente sobre la tierra.

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Esto les brinda la posibilidad de sobrevivir tanto en su bioma de origen, como fuera de este, además, segregan fuertes toxinas a través de su piel, un poderoso mecanismo de defensa contra los depredadores.

Características de las ranas venenosas del bosque

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Las ranas son animales con cuatro patas, cabeza grande, ojos saltones y una lengua con la cualidad de estirarse velozmente para capturar a sus presas.

Pero fuera de las características generales de estos animales del bosque, destacan otros rasgos morfológicos como sus brillantes colores, que son indicadores de su peligrosidad.

Y es que los pigmentos de estos ejemplares están vinculados a la cantidad de toxinas, por ello, mientras más coloridos, más fuerte es su veneno.

La manera en la que segregan las sutancias tóxicas e irritantes, es a través de su piel, que además es muy delicada, sin embargo, estos especímenes son inmunes a su propio veneno.

Otro dato interesante, es que las ranas venenosas que ocupan las zonas boscosas producen las toxinas a partir de su alimentación, y solo lo usan a modo de defensa más no para cazar. Estas criaturas suelen ser bastante pequeñas, algunos ejemplares miden menos de 50 milímetros.

Hábitat de los anuros tóxicos

Entre los anfibios del bosque, las ranas venenosas representan a los animales más dañinos por su toxicidad, y gran parte de ellos habitan en los follajes húmedos tropicales.

Las áreas de distribución en las que se encuentra una mayor cantidad de ellas, están en las regiones del centro y sur de América.

Como cualquier anfibio, estos anuros tóxicos necesitan estar cerca de fuentes acuáticas, mientras otros ejemplares optan por pasar considerable tiempo en los árboles.

También es común que algunas especies se establezcan en bosques nubosos, andinos e incluso unas cuantas de éstas, en bosques secos.

Estos tipos de animales prefieren estar siempre en ecosistemas donde predomina una vasta vegetación, temperaturas elevadas y como ya dijimos, lluvias constantes.

Algunas especies y los bosques que ocupan

Pese a que muchas especies se encuentran en peligro debido al tráfico ilegal, aún existe una diversidad muy grande de ranas venenosas que habitan en los bosques, de hecho en una de las familias más populares, las de las ranas dardo, se contabilizan cerca de 200 tipos diferentes. Sin embargo, al igual que éstas, hay otras adicionales, destacando las siguientes:

Ranas Dendrobates Auratus: ocupan países como Colombia, Costa Rica y Nicaragua, en bosques tropicales con temperaturas por encima de los 20° centígrados.

Ranas fresas: son anfibios rojizos venenosos que están en los bosques tropicales de Costa Rica, con temperaturas sobre los 24° centígrados.

Ranitomeya Reticulada: una especie extremadamente venenosa que se encuentra también en bosques tropicales, pero del Amazonas.

Rana Arlequín: su piel es lisa y está cargada de veneno, son rojas, azules o amarillas y viven en los biomas tropicales de Ecuador, Colombia y Brasil.

Rana Dorada: se trata de una de las especies más peligrosas del mundo debido al potente veneno que segregan. Habitan en los bosques húmedos tropicales del Amazonas, Costa Rica y Panamá.

Alimentación de las ranas venenosas del bosque

La alimentación de las ranas venenosas se compone únicamente por artrópodos, es decir, desde hormigas, ácaros, cucarachas y termitas hasta otros un poco más grandes.

Esta dieta constituída por pequeños animales, es la razón de que las ranas produzcan un veneno tan poderoso, pues acumulan las toxinas de sus presas en la piel, para luego segregar la sustancia dañina a través de ella.

Es importante resaltar que dichas toxinas no afectan en lo más mínimo la salud de las ranas del bosque, pero cuando están en cautiverio y cambia su dieta, pierden la capacidad de producir veneno rápidamente.

Reproducción de los vistosos anuros venenosos

Aunque se trata de anfibios, las ranas venenosas no acostumbran a depositar sus huevos directamente en el agua, dejándolos más bien en las hojas húmedas.

En este sentido, tienen una reproducción ovípara, solo que en algunas especies la postura puede ser de unos cuatro huevos nada más.

Los machos llaman a las hembras haciendo sonidos como parte del cortejo, luego buscan el sitio para que ella deje la postura que él fertilizará.

Dependiendo de la especie, el macho carga sobre su espalda a los pequeños renacuajos cuando ocurre la eclosión, para trasladarlos a la fuente de agua que servirá como entorno de su metamorfosis. En ocasiones los padres vigilan a los huevos fertilizados para que no sean víctimas del ataque de algún depredador.

Ranas venenosas: especies de escasos depredadores

El alto grado de toxicidad que emanan estas ranas a través de su piel, es la verdadera garantía que tienen para evitar a sus depredadores.

La información concerniente a los carnívoros que las comen no es precisa, y varios trabajos de investigación arrojan que solo algunas serpientes las devoran.

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